La entidad estima que la agenda procrecimiento podría impulsar la inversión, mientras el Banco Central mantendría las tasas sin cambios durante este año.
La economía chilena abrió 2026 con una contracción de 0,5%, peor de lo esperado. Sectores como minería, agricultura y pesca explican gran parte del dato, pero las señales de fondo apuntan a un año más desafiante de lo proyectado.
Simulamos qué ocurriría con los precios de los combustibles y el IPC si el MEPCO desaparece completamente de un día para otro. Seguramente el lector vea este evento como poco probable, pero es bueno poder medir ex ante la magnitud que una medida como esta tendría.
Las mejoras macroeconómicas, el compromiso con la sostenibilidad fiscal y un eventual giro político promercado y fiscalmente más austero abren espacio para una revalorización en instrumentos de crédito.
Aunque la actividad económica ha mostrado cierta resiliencia, la generación de empleo no ha seguido el mismo ritmo. Los datos más recientes confirman una brecha persistente que afecta a cientos de miles de familias.
El gasto es rígido, los ingresos no crecen y las reformas se estancan. Así, el país se aleja del equilibrio fiscal que lo distinguió en el pasado.
Este escenario genera preocupación por la sostenibilidad fiscal a largo plazo, con un impacto directo sobre las decisiones políticas y el financiamiento de servicios públicos.
El crecimiento económico en Chile sigue siendo insuficiente y estructuralmente débil, lo que pone en evidencia la necesidad de un cambio en la estrategia para un desarrollo más sólido.
Hay factores que contribuyen al éxito o al fracaso de las naciones y que, dicho éxito o fracaso, está determinado —principalmente— por la calidad de sus instituciones, no sólo políticas, sino que también económicas.
En América Latina, Argentina sobresale por el tamaño de su deuda en relación al PIB, mientras que Brasil lo hace por el peso que tiene su deuda en el endeudamiento global