El mercado secundario es el espacio donde inversionistas que ya participan en fondos de Private Equity pueden vender su participación (conocido como LP-led), o donde el propio gestor del fondo crea un nuevo vehículo para seguir desarrollando compañías exitosas (GP-led).
En palabras simples, se trata de una forma de dar liquidez y reorganizar carteras, sin depender de que el mercado esté abierto para hacer una venta o una salida a bolsa.
Durante los últimos meses, el mercado secundario ha mostrado mayor dinamismo y equilibrio. La oferta proviene de inversionistas que buscan liquidez o ajustar sus carteras, mientras que la demanda se mantiene firme gracias a fondos especializados con capital disponible.
Esto ha generado más competencia y mejores precios, especialmente en carteras de calidad, donde los descuentos frente al valor real de los fondos se han ido reduciendo. Aun así, persiste la selectividad, con diferencias según el tipo de activo, industria o país.
También ha crecido el número de operaciones llamadas GP-led, donde los gestores extienden la vida de compañías con buen desempeño. Estos procesos hoy son más transparentes y profesionales, con reglas claras, evaluaciones independientes y mejores condiciones para los inversionistas, que pueden decidir si seguir o tomar liquidez.
En conjunto, los secundarios se han convertido en una herramienta de gestión activa: permiten acelerar flujos de retorno, reducir la espera y mejorar la calidad de las inversiones, priorizando las compañías que realmente generan valor.
DPI (Distributions to Paid-In) es una forma de medir cuánto dinero ha vuelto a los inversionistas respecto al capital que aportaron originalmente.
En los últimos años, ese indicador se ha mantenido más bajo que el promedio histórico, porque muchas compañías todavía no han concretado su venta o salida a bolsa. Esto significa que una parte importante del valor sigue “en papel” dentro de los fondos.
Aquí es donde el mercado secundario ha tomado fuerza:
En la práctica, los secundarios están funcionando como un puente de liquidez que ayuda a suavizar los retornos y a mantener el ritmo de distribuciones mientras el mercado primario de salidas se normaliza.
Si 2021 fue el año de la “velocidad”, 2025 es el de la gestión y la disciplina. El mercado secundario de Private Equity permite pasar de la paciencia pasiva a una estrategia activa, que busca transformar valor en flujo, ordenar carteras y mantener el foco en los verdaderos motores de crecimiento.
Juan Manuel Alessandrini
Analista Fondos Internacionales Fynsa AGF