Enero 16, 2026 - 2 min

La importancia de entender los subyacentes: no todo es retorno en deuda privada

Los recientes eventos en el mercado internacional recuerdan que, más allá de los retornos esperados, la deuda privada exige un análisis profundo de los riesgos, selectividad y capacidad real de generación de flujos en distintos escenarios económicos.

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Durante la última década, la deuda privada ha ganado un espacio significativo dentro de los portafolios de inversionistas institucionales y de alto patrimonio, y cada vez más masificado a clientes de banca retail. Este crecimiento se explica, en gran medida, por su capacidad de ofrecer retornos atractivos ajustados por riesgo, una menor correlación con los mercados públicos y estructuras contractuales que, en teoría, ofrecen mayor protección frente a escenarios adversos. Sin embargo, los recientes eventos observados en el mercado internacional —particularmente los casos de Tricolor y First Brands— han vuelto a poner en evidencia que esta clase de activo no está exenta de riesgos, especialmente en un contexto de condiciones financieras más restrictivas. 

Ambos casos se desarrollan en un entorno marcado por tasas de interés elevadas, menor disponibilidad de crédito y una mayor exigencia en la generación de flujos de caja. Tricolor, prestamista especializado en créditos automotrices subprime en Estados Unidos, enfrentó un rápido deterioro de su desempeño financiero ante el aumento de la morosidad y el encarecimiento del financiamiento. Por su parte, First Brands, fabricante global de autopartes, se vio presionado por altos niveles de apalancamiento, costos operativos crecientes y una desaceleración en la demanda, lo que culminó en un proceso de reestructuración bajo el “Chapter 11”. 

El impacto de estos eventos no se limitó a las compañías involucradas, sino que se extendió a distintos fondos de deuda privada y crédito estructurado con exposición directa o indirecta a estos emisores. En el caso de Tricolor, la quiebra generó ajustes relevantes en la valorización de instrumentos respaldados por activos (asset-backed securities, ABS) asociados a su cartera de préstamos, afectando el valor de ciertas posiciones dentro de fondos de deuda privada, crédito estructurado y estrategias híbridas. Aunque en muchos casos las exposiciones eran acotadas y diversificadas, el evento provocó revisiones de supuestos de riesgo, mayores descuentos en las valorizaciones y un aumento generalizado en la aversión al riesgo hacia el segmento de crédito subprime. De manera similar, la situación de First Brands impactó a fondos de deuda privada con exposición a financiamiento corporativo. La necesidad de renegociar condiciones, extender plazos o aceptar quitas parciales evidenció que incluso instrumentos considerados senior pueden enfrentar pérdidas cuando el deterioro operativo del subyacente es significativo. Para algunos fondos, estos procesos implicaron ajustes temporales en retornos esperados, mayores costos de gestión y un incremento en la duración efectiva de las inversiones. 

Desde una perspectiva más amplia, estos eventos han contribuido a un cambio en la percepción de riesgo de la deuda privada como clase de activo. La menor liquidez, que en contextos normales permite suavizar la volatilidad, puede transformarse en una fuente de incertidumbre cuando los eventos crediticios obligan a realizar ajustes discretos en las valorizaciones. 

Los episodios no deben interpretarse como una señal de debilidad estructural de la deuda privada, sino como un recordatorio de que se trata de una clase de activo que exige análisis profundo y selectividad. En este contexto, la experiencia reciente refuerza una idea clave: en deuda privada, el retorno por sí solo es una métrica incompleta si no viene acompañado de un entendimiento profundo de los subyacentes, la estructura de los instrumentos y los supuestos operativos que los sostienen. La verdadera diferenciación entre estrategias y gestores emerge en su capacidad de anticipar escenarios adversos, estructurar protecciones efectivas y monitorear activamente el riesgo crediticio a lo largo del ciclo. 

Como dijo Warren Buffet: “Only when the tide goes out do you discover who’s been swimming naked.” (Solo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo). 

 

Esteban Fuentes
Portfolio Manager Deuda Privada Fynsa AGF