La economía chilena abrió 2026 con una contracción de 0,5%, peor de lo esperado. Sectores como minería, agricultura y pesca explican gran parte del dato, pero las señales de fondo apuntan a un año más desafiante de lo proyectado.
El IPC de junio mostró una caída mensual de 0,4%, bastante por debajo de nuestras estimaciones y las del mercado. Aunque el resultado agregado parece significativo, los indicadores subyacentes suavizan un poco el análisis.
Tras meses de cifras débiles, algunos datos recientes apuntan a una mejora en la actividad. Pero antes de celebrar, vale la pena mirar con cautela qué hay detrás del aparente repunte.
Este escenario genera preocupación por la sostenibilidad fiscal a largo plazo, con un impacto directo sobre las decisiones políticas y el financiamiento de servicios públicos.
Que los riesgos no se hayan materializado no significa que no puedan hacerlo, pero más adelante. Presiones externas y la debilidad del peso podrían reactivar la inflación en 2025.
¿Seguiremos viendo un tipo de cambio en caída de la mano del rally del cobre?
Nathan Pincheira y Humberto Mora, de Fynsa, brindan su visión de la economía y las inversiones en el primer semestre de 2023 y para los meses que vienen.
Sin promover políticas que fomenten la inversión, que permitan un crecimiento económico sostenible hacia adelante, difícilmente veremos un cambio en la ralentización del empleo.
Vemos bastante probable que no volvamos a tener la misma cantidad de personas trabajando que teníamos previo al estallido social/pandemia.
Mientras el Banco Central hace todo lo posible por disminuir la inflación, el trabajo del mundo público y privado debe enfocarse en la productividad, la única manera de generar riqueza sin boicotear el trabajo de la política monetaria