El tipo de cambio se ha mantenido estable en 2025, fluctuando entre S/ 3.35 y S/ 3.50, muy por debajo de los niveles observados en años de alta incertidumbre. Este comportamiento ha sorprendido, considerando el contexto político local: el nuevo gobierno del presidente José Jerí, las tensiones con el Congreso y un entorno de confianza empresarial aún frágil. Sin embargo, varios factores estructurales y coyunturales están sosteniendo la fortaleza del sol frente al dólar.
Perú continúa beneficiándose de un entorno externo favorable. Los precios del cobre, oro y zinc —principales productos de exportación— se han mantenido altos, incluso con episodios de volatilidad. El cobre, por ejemplo, cotiza en promedio por encima de los USD 4/lb, impulsando la balanza comercial. Solo entre enero y junio de 2025, las exportaciones tradicionales superaron los USD 30.000 millones, generando una oferta abundante de dólares en el mercado local.
El índice del dólar de EE. UU. (DXY) ha retrocedido más de 7 % en lo que va del año, ante las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. Esta tendencia ha favorecido a muchas monedas emergentes, incluido el sol, que ha podido mantenerse fuerte sin necesidad de intervenciones agresivas. El contexto global de un dólar débil ha actuado como amortiguador frente a los factores internos de incertidumbre.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha mantenido una política monetaria prudente y eficaz. Con más de USD 74 000 millones en reservas internacionales netas a octubre de 2025, el BCRP ha podido intervenir cuando ha sido necesario, tanto en el mercado spot como en el mercado forward. Además, ha venido reduciendo gradualmente su tasa de referencia —actualmente en 4.25 %— sin generar volatilidad. Su credibilidad ha contribuido a contener las expectativas cambiarias.
Además de los flujos comerciales, se ha observado una mayor disponibilidad de dólares en el mercado interno. Empresas exportadoras, fondos de inversión y actores institucionales han liquidado divisas para cubrir obligaciones locales o aprovechar rendimientos atractivos en soles. Asimismo, la menor presión por cobertura cambiaria ha reducido la demanda de dólares, reforzando la estabilidad del tipo de cambio.
A pesar del respaldo parcial al presidente José Jerí (45 % de aprobación en octubre, según IPSOS) y de la fragmentación del Congreso, no se han producido salidas masivas de capital. Los agentes económicos parecen haber internalizado el ruido político como parte del escenario base, sin dolarizar agresivamente sus portafolios. Esto contrasta con episodios pasados, en los que la incertidumbre tuvo un impacto inmediato en el tipo de cambio.
En un año marcado por tensiones políticas, el sol ha demostrado resiliencia. Esta fortaleza se explica por fundamentos externos sólidos, una política monetaria prudente y una oferta significativa de dólares en la economía. Si bien el panorama político sigue generando interrogantes, el mercado cambiario en 2025 refleja una economía aún anclada en sus fundamentos macroeconómicos.
Fuentes: BCRP (2024–2025), IPSOS (2025), Bloomberg Terminal (2025), Moody’s Local Perú (2025), Gestión (2025), Semana Económica (2025), Diario El Comercio (2025).