Durante las últimas semanas, las tasas de largo plazo en Estados Unidos se han mantenido sobre el 5%. Aunque la economía y los mercados de riesgo han logrado absorber este escenario, su persistencia podría generar nuevas presiones sobre la actividad y las finanzas públicas.
La última decisión de la FED vuelve a poner las tasas en el centro. Pero para los mercados, la clave está en entender qué fuerzas explican su nivel y cuánto podrían persistir.
El aumento del déficit, la persistencia de la inflación y una mayor prima por plazo están tensionando el mercado de deuda estadounidense. En respuesta, el Tesoro amplía sus recompras de bonos de largo plazo, aunque la medida difícilmente resuelve el problema fiscal de fondo.
Kevin Warsh llega a la Reserva Fedel con el respaldo de Trump y la expectativa de tasas más bajas. El problema es que la política monetaria no funciona por decreto, y el contexto no está de su lado.
A pesar del ruido político, el dólar no ha mostrado grandes sobresaltos en Perú durante 2025, gracias a un entorno internacional favorable y decisiones económicas oportunas.
En este contexto, poner a trabajar el efectivo tiene cada vez más sentido: aumente exposición en renta fija corporativa, en renta variable compre las caídas del mercado, y diversifique sectorial y regionalmente.
La confianza es difícil de recuperar una vez perdida. ¿Será diferente esta vez?
El “excepcionalismo estadounidense” se está moderando.
Las oportunidades en bonos bancarios se perfilan atractivas para 2025, con un entorno macroeconómico favorable y sólidos fundamentos en el sector, tanto en EE. UU. como en Chile.
Los vencimientos en mercados emergentes y los movimientos de la tasa del Treasury exigen un enfoque estratégico para gestionar flujos y ajustar portafolios en un entorno de alta demanda.