La inflación no se domina con una varita mágica, se domina trabajando todos los días para ello. Incluso cuando el resto no coopera.
El país no solo está atrayendo un volumen significativo de visitantes, sino que se ha logrado un cambio estructural en el perfil de turistas. Así, Perú se consolida como un destino de alto valor, con un impacto económico que desafía la fragilidad política.
El IPC aumentó 0,3% respecto al mes anterior, lo que estuvo dentro de nuestras expectativas, aunque levemente sobre lo que esperaba el mercado. Con esto, la variación interanual se mantuvo en 3,4%, aumentando las expectativas de que prontamente se llegue al tan elusivo 3,0%.
Durante la semana se publicaron las Cuentas Nacionales del tercer trimestre, que entregan una visión más consolidada sobre las recientes cifras de crecimiento del país. Si bien en el neto son buenas cifras, no son sostenibles en el tiempo, o por lo menos no sin generar desbalances macroeconómicos en otros lados.
A pesar del ruido político, el dólar no ha mostrado grandes sobresaltos en Perú durante 2025, gracias a un entorno internacional favorable y decisiones económicas oportunas.
En una de nuestras últimas columnas, tocábamos uno de los asuntos más relevantes para la coyuntura económica local: el mercado laboral. El estudio publicado por el Banco Central e incluido en el IPoM de septiembre levantó el debate sobre el impacto del incremento de los costos, pero no es lo único importante.
Tras un período marcado por la incertidumbre económica, la inflación y las altas tasas de interés, hoy se observa un escenario más estable y con perspectivas positivas, tanto para compradores como para inversionistas.
El país enfrenta una oportunidad histórica: dejar atrás décadas de populismo fiscal y abrir paso a una economía moderna y competitiva. Pero el camino no será sencillo.