Chile entra a 2026 con una atractiva relación riesgo-retorno, apoyada en tasas reales atractivas, valorizaciones aún en descuento y un conjunto de catalizadores macroeconómicos que todavía no se reflejan plenamente en los precios. La transición hacia un entorno más estable, con inflación convergiendo y un tipo de cambio que podría retomar una trayectoria más depreciada, fortalece la tesis de que el rally en activos locales podría extenderse durante los próximos trimestres.
Durante los últimos meses, el mercado chileno ha mostrado un desempeño especialmente resiliente frente a la región, tanto en renta fija como en renta variable. Flujos consistentes, un tipo de cambio más estable y expectativas económicas más equilibradas han permitido que los activos locales mantengan tracción en un escenario global desafiante.
En Fynsa mantenemos una visión constructiva. Chile sigue ofreciendo un buen punto de entrada hacia 2026, con tasas reales atractivas en términos históricos, valorizaciones en renta variable por debajo de sus promedios de largo plazo y descuentos frente a emergentes, además de catalizadores que podrían favorecer un re-rating gradual de los activos locales.
El foco hacia 2026 se traslada a la normalización de las variables macroeconómicas, lo que aporta mayor previsibilidad para los inversionistas. En el caso de la inflación, si bien continúa convergiendo hacia la meta, el proceso será más gradual de lo habitual. La moderación en precios de bienes ha sido clara, apoyada por la apreciación del peso y por el proceso de ajuste de inventarios en el sector retail, que ha contenido presiones de corto plazo.
Aun así, esta dinámica convive con una persistente rigidez en la inflación de servicios. Los costos laborales siguen siendo el principal determinante de esta resistencia, ya que el mercado laboral continúa ajustándose de manera lenta y con presiones salariales que tardan en ceder. La convergencia total de la inflación subyacente dependerá justamente de que este ajuste avance durante 2026, por lo que el escenario de inflación estable bajo 3% aún no está asegurado.
Este matiz es clave para la construcción de portafolios. La inflación converge, pero todavía no lo hace de manera estructural, lo que refuerza la importancia de mantener instrumentos indexados a la UF como cobertura natural en la renta fija local.
La política monetaria también debiera contribuir a un entorno más estable. Con una Tasa de Política Monetaria proyectada en torno a 4,25% para 2026, se anticipa una menor volatilidad de tasas y una mayor claridad respecto al costo de financiamiento. Este escenario facilita la toma de riesgo y favorece el posicionamiento en activos de duración moderada.
En paralelo, la apreciación reciente del peso, impulsada por mejores términos de intercambio y mayor estabilidad local, seguirá contribuyendo al proceso desinflacionario. Un tipo de cambio más firme reduce presiones de costos, mejora la visibilidad macroeconómica y favorece la mantención de retornos reales positivos en portafolios denominados en pesos.
En renta fija, el ajuste reciente de las tasas nominales ha reducido significativamente el espacio para ganancias de capital en CLP. Las valorizaciones actuales hacen que la curva nominal pierda atractivo, especialmente en un contexto donde la inflación aún no se instala de manera sostenida bajo 3%.
En contraste, la curva en UF mantiene un perfil robusto hacia 2026. Las tasas reales entre 1,75% y 2,37% continúan siendo competitivas, y las compensaciones inflacionarias implícitas bajo el 3% sugieren que la UF sigue transando con descuento frente a los nominales. Esta combinación respalda retornos reales positivos y ofrece un mayor potencial de ganancia de capital en escenarios de convergencia inflacionaria.
La estrategia de duración corta–media entre 2 y 5 años permanece como el eje central. Duraciones de 2 a 3 años entregan un balance óptimo entre carry y riesgo para inversionistas conservadores, mientras que tramos de 3 a 5 años permiten capturar mayor pendiente y retorno adicional en un escenario de tasas más estables.
Se destaca también la ampliación reciente de spreads en instrumentos bancarios UF de corto plazo, particularmente en el tramo de 1 a 3 años, lo que abre una ventana táctica atractiva para posicionarse de cara al inicio de 2026, combinando alta calidad crediticia con retornos reales competitivos.
La renta variable chilena cerró un buen mes en términos relativos, apoyada por un escenario político más favorable tras las elecciones y por un sesgo macro más estable. Los volúmenes transados siguen por sobre los promedios históricos, reflejando mayor apetito por riesgo local.
En valorizaciones, el IPSA se mantiene levemente descontado de su promedio de 10 años y aún presenta un descuento cercano al 8% frente a mercados emergentes. Además, los yield gaps relativos continúan favoreciendo a Chile respecto de México y Brasil, lo que deja bien posicionado al mercado local ante un eventual fortalecimiento de flujos regionales.
Los flujos han sido consistentemente positivos, con mayor protagonismo de inversionistas locales, AFP y fondos mutuos, y un renovado interés internacional, evidenciado en mayores entradas hacia vehículos como el ETF ECH.
Sectorialmente, banca, commodities y real estate concentraron los mayores volúmenes post-elección, coherentes con su buen momentum operativo. En resultados corporativos, transporte, real estate y commodities lideraron el crecimiento de EBITDA, mientras que hacia 2026 se espera mayor expansión de utilidades en commodities y utilities.
De cara al próximo año, anticipamos un mercado más selectivo que en 2025. Las valorizaciones siguen siendo razonables y los flujos continúan apoyando, pero la dispersión de retornos entre sectores será mayor, haciendo clave una asignación enfocada y de mayor calidad.
En Fynsa vemos el 2026 como un año de transición hacia un escenario más estable, con fundamentos suficientemente sólidos para sostener un posicionamiento constructivo en activos locales.
Renta fija:
Predominio UF, duración entre 2 y 5 años, y oportunidades en tramos bancarios de corto plazo con spreads atractivos.
Renta variable:
Exposición estratégica al IPSA, con énfasis en banca, consumo y commodities. Para 2026, el retorno dependerá más de una adecuada selección de acciones que del movimiento del índice en su conjunto.
Catalizadores clave:
Inflación convergiendo pero aún no plenamente asegurada, menor volatilidad de tasas, tipo de cambio más estable, posible recuperación de flujos internacionales y un mercado accionario que sigue atractivo en términos absolutos y relativos.
Tomás Haase
Analista de Estrategia