Chile está viviendo la implementación de un nuevo sistema previsional que cambiará la forma en que se ahorra e invierte para la jubilación. Las reformas incluyen:
Aportes adicionales del empleador: El nuevo esquema incorpora un aporte obligatorio extra que llevará la cotización total a 18,5% del sueldo imponible. De este monto, 4,5% irá directamente a la cuenta individual del afiliado; 1,5% se destinará a un “préstamo” al fisco para financiar beneficios complementarios; y 2,5% alimentará el nuevo Seguro Social Previsional.
Con esto, una parte de la cotización deja de ser exclusivamente ahorro individual y pasa a cumplir funciones de solidaridad y financiamiento estatal.
Fondos generacionales: El sistema actual de cinco multifondos (A–E) será reemplazado gradualmente desde 2027 por al menos 10 fondos generacionales, diseñados según la edad o año de nacimiento del afiliado.
En etapas tempranas, el portafolio tendrá más exposición a activos de mayor riesgo y retorno, como acciones o alternativos. Con el tiempo, migrará hacia instrumentos más conservadores, buscando proteger el capital al acercarse la jubilación.
Cada afiliado será asignado automáticamente a un fondo según su edad y no podrá cambiarse en lo que respecta al ahorro obligatorio. Sin embargo, seguirá existiendo libertad para elegir el destino de aportes voluntarios (APV).
La Superintendencia de Pensiones definirá los benchmarks y supervisará el cumplimiento.
La evidencia internacional es positiva: México, EE.UU., Canadá y otros países han visto mejoras en rentabilidad, menor volatilidad y mayor diversificación tras implementar este modelo.
Licitación de carteras: Cada dos años, un 10% de los afiliados será licitado automáticamente entre las AFP, siendo adjudicados a la administradora que ofrezca la comisión más baja. El afiliado podrá rechazar el traslado dentro de los primeros 30 días, pero si no lo hace, quedará en esa AFP por cinco años. Cada persona puede ser movida hasta dos veces en su vida laboral por esta vía.
El mecanismo busca bajar costos y aumentar competencia, aunque plantea desafíos operativos: mover grandes volúmenes de recursos puede generar presión en los mercados y costos de transacción relevantes.
Ventajas:
Riesgos y desafíos:
En nuestra visión, los tres temas que concentrarán la atención de la industria y los reguladores son:
Para los afiliados, este nuevo sistema puede significar mejores retornos y menos riesgos de malas decisiones, pero también una menor sensación de control. Para la industria, los próximos años serán de adaptación técnica, comunicación con clientes y ajuste de modelos de inversión.
La clave estará en que la transición se haga con cuidado, protegiendo tanto los ahorros de los trabajadores como la estabilidad del sistema financiero.