El inicio de 2025 nos ha recibido con un mercado de renta fija en dólares lleno de dinamismo, protagonizado por los movimientos de la tasa del Treasury de Estados Unidos y la masiva inyección de flujos derivada de los vencimientos en mercados emergentes. Los eventos recientes invitan a reflexionar sobre las estrategias de inversión y cómo los actores han respondido a las condiciones cambiantes.
Durante la primera quincena de enero se han registrado vencimientos significativos en Chile y Brasil. Papeles como el Banco Estado 2025 (US$750 millones), Banco Santander 2025 (US$750 millones), Transelec 2025 (US$375 millones), el Soberano Brasil 2025 (US$4.300 millones) y Suzano 25 (US$600 millones) han salido del mercado sin ser reemplazados por nuevas emisiones.
Este hecho ha liberado una cantidad importante de liquidez, generando una intensa búsqueda de instrumentos con atributos similares. El impacto ha sido evidente: una presión alcista sobre los precios de los pocos bonos disponibles que comparten esas características.
Sin embargo, para entender el contexto, es crucial analizar lo que ocurrió a finales del año pasado. Los datos de empleo en Estados Unidos mostraron una resiliencia inesperada, lo que desafió los esfuerzos de la Reserva Federal (FED) por enfriar la economía. Como resultado, la tasa del Treasury de 10 años mantuvo su trayectoria alcista, eclipsando el tradicional “rally de Santa”. Pero, contra lo que podría esperarse en un entorno de tasas al alza, los bonos de 2 a 4 años Investment Grade (IG) chilenos se mantuvieron firmes en sus niveles.
Este comportamiento responde a una demanda anticipada por parte de fondos que, con una visión estratégica, capitalizaron precios competitivos antes de que se hicieran efectivos los vencimientos de enero.
El panorama cambió drásticamente el miércoles pasado, tras la publicación de los datos de inflación en EE. UU. Aunque el IPC general (CPI YoY) se ubicó en línea con las expectativas (3.3%), la inflación subyacente mostró una moderación mayor a la esperada, situándose en 3.2% frente al 3.3% proyectado.
Este alivio en las presiones inflacionarias subyacentes generó un giro en el mercado: la tasa del Treasury de 10 años cayó 13 puntos básicos, rompiendo su tendencia alcista. El cambio detonó una ola de compras a lo largo de toda la curva de bonos, exacerbando la ya intensa demanda por parte de los flujos provenientes de los vencimientos.
Para los gestores de fondos, esta combinación de factores ha tenido implicaciones importantes. Los precios en aumento han puesto a prueba las estrategias de inversión, subrayando la importancia de la anticipación y la flexibilidad. Aquellos que se posicionaron temprano en papeles han cosechado beneficios, mientras que los rezagados han tenido que salir a pagar caro.
Los vencimientos masivos representan una oportunidad para reajustar portafolios. Anticiparse a los flujos antes de que estos inunden el mercado permite asegurar precios competitivos y evitar incrementos inesperados en el costo de los instrumentos.
Con más vencimientos programados para el resto de enero, y por montos aún mayores, resulta lógico considerar compras estratégicas previas a la entrada de estos flujos. Lo anterior no sólo facilita una mejor posición, sino que también ayuda a mitigar el impacto de una posible presión alcista en los precios debido a la alta demanda.
Cristián Zañartu
Operador Mesa de Dinero