En el ciclo actual del real estate estadounidense, el financiamiento ha dejado de ser un componente meramente operativo para convertirse en un driver central de creación de valor. La capacidad de transitar desde capital flexible hacia deuda institucional eficiente es clave para capturar valor.
El mercado ya experimentó un shutdown el año pasado, cuyas implicancias dejaron lecciones valiosas para los inversionistas inmobiliarios. La pregunta clave es qué aprendizajes dejó ese episodio y cómo pueden prepararse los administradores y propietarios de activos multifamily frente a un escenario similar en 2026.
En un mercado donde la demanda habitacional continúa creciendo y la oferta sigue rezagada, las señales regulatorias para 2026 representan un posible punto de inflexión.
En Santiago, hoy vemos mayor densidad urbana, migración interna y extranjera, y cambios en estilos de vida, lo que ha generado una demanda creciente por viviendas en arriendo, particularmente en formatos multifamily (arriendo profesionalizado).
Con altos niveles de ocupación y un crecimiento anual del 26%, el multifamily se posiciona como una alternativa sólida dentro del mercado inmobiliario chileno.
Con una economía que se recupera gradualmente, aunque con incertidumbre respecto a la velocidad de reducción de las tasas de interés, 2025 promete ser un año clave para la industria inmobiliaria.
La política monetaria de la Reserva Federal está impulsando aires de cambio en el mercado multifamily en Estados Unidos, ofreciendo nuevas oportunidades y desafíos para inversores y desarrolladores, aunque no sin riesgos inherentes.
En respuesta al incremento en la demanda por arriendo es que mercados como el multifamily han tenido un crecimiento exponencial en el país.
Durante la primera mitad del año, hemos visto una recuperación en este activo, con tasas de vacancia históricamente bajas y un aumento en los precios de alquiler.
Se trata de un modelo de negocio inmobiliario que consiste en edificios habitacionales diseñados exclusivamente para el arriendo.