Como bien sabemos, los mercados han estado mostrando una gran volatilidad en la mayoría de sus activos debido al flujo de noticias desde Estados Unidos, lo que ha provocado incertidumbre en el corto plazo (Liberation Day). Sin embargo, cuando se dio a conocer la pausa de 90 días anunciada por el presidente Donald Trump, se produjo un alivio que fue bien recibido por los mercados globales.
A nivel local, el Banco Central (BCCH), en su Reunión de Política Monetaria de abril, decidió de forma unánime mantener la TPM en 5,00%. Ante la incertidumbre asociada a la política arancelaria, se redujeron las estimaciones de crecimiento y aumentaron las de inflación. Pese a ello, el mercado no se ha visto tan afectado, registrando caídas en las tasas de interés y apreciación del peso.
¿Oportunidad para los bonos en pesos?
¡¡Claro que sí!! Muchos partícipes del mercado financiero proyectan que la tasa se mantendrá fija en julio, lo que abre un apetito adicional por los nominales. A esto se suma que se espera una rápida reducción de la inflación, considerando que el tipo de cambio real se mantiene relativamente estable. Esto se debe a la baja en los precios de los combustibles y una disolución de los shocks de costo en las tarifas eléctricas, lo que permite absorber o amortiguar la variación repentina y evitar que se transmita directamente a los usuarios.
Escenarios como este —según el BCCH— son los que empujan a una baja en la inflación, especialmente a partir de la segunda mitad del año, con una proyección de 3,8% a diciembre (algo menor a lo estimado por el mercado, que espera un 4,0%), alcanzando la meta durante la primera parte de 2026.
Por eso, el mercado —anticipándose— se ha volcado hacia los Fondos Mutuos de Renta Fija en pesos. Como referencia, en lo que va del año los aportes netos a estos fondos han superado los CLP 600 mil millones, lo que refleja una migración desde posiciones más defensivas en UF, en búsqueda de bonos bancarios de corto plazo (2Y-3Y), principalmente de emisores con buen desempeño (AAA), o de menor clasificación, pero con un mayor premio en la tasa. Por ejemplo, emisores A+ se transan en zonas de tasa 6,71% a una duración de 2-3Y (150-160 pb aproximadamente). Estos son movimientos naturales en función de lo que espera el Banco Central y de los posibles recortes que podría realizar este año.
De igual forma, creemos que es importante ver las señales que nos manda EE. UU.; en palabras simples: esperar quién tira la primera piedra. Esto es mejor visto por el mercado y evita tener que retractarse, como ocurrió la última vez que se redujo la tasa.
Víctor Valenzuela
Operador Mesa de Dinero Fynsa