La incertidumbre global y las decisiones del Banco Central han redefinido el panorama local. En este entorno, los instrumentos en pesos emergen como una alternativa atractiva para los inversionistas.
El dólar sigue alto en Chile, pero los fundamentos empiezan a alinearse para un posible quiebre hacia los $900.
El peso chileno es particularmente vulnerable a una nueva escalada arancelaria por parte del gobierno de Donald Trump, dado su vínculo directo con China.
El Banco Central de Chile ha retomado la reducción de tasas de interés, lo que ha llevado a una mayor relevancia de la UF y los bonos a corto plazo como alternativas de inversión conservadora.
El flujo de compra sigue dominando en el mercado cambiario, a pesar de las ventas tanto del Banco Central como Tesorería
En un contexto de baja de tasas, tanto por parte del Banco Central como de la Reserva Federal, va a ser especialmente relevante poder tener certezas respecto de cómo se moverá nuestra moneda.
El spread entre la tasa local y la de la FED se ha comprimido, pero el juego va a seguir hasta que tengamos claridad del inicio de la baja de tasas en EE.UU. y descontemos el nivel al cual deberá ajustar las tasas el Banco Central.