La entidad estima que la agenda procrecimiento podría impulsar la inversión, mientras el Banco Central mantendría las tasas sin cambios durante este año.
El Banco Central ajustó sus proyecciones de crecimiento e inflación en el IPoM de junio, pero el principal cambio fue otro: una evaluación más equilibrada de los riesgos que abre espacio para una postura monetaria neutral.
Esta semana, en la Reunión de Política Monetaria de abril, el Consejo del Banco Central acordó mantener nuevamente la tasa de política monetaria en 4,5%. La decisión fue adoptada por unanimidad de sus miembros, pero sentimos que algo cambió…
No queda muy claro cuáles serán las variables o tendencias que se considerarán para cambiar o mantener el curso de la política monetaria. En estas breves líneas trataré de esbozar qué creo yo que estará presente en el dashboard que el Consejo del Banco Central estará mirando al momento de reunirse.
Después de más o menos 5 años, la inflación volvió a situarse bajo el 3%. Lo actual no es necesariamente permanente, y tanto la política monetaria como la fiscal requieren un trabajo constante para cumplir con sus objetivos.
La inflación no se domina con una varita mágica, se domina trabajando todos los días para ello. Incluso cuando el resto no coopera.
El IPC aumentó 0,3% respecto al mes anterior, lo que estuvo dentro de nuestras expectativas, aunque levemente sobre lo que esperaba el mercado. Con esto, la variación interanual se mantuvo en 3,4%, aumentando las expectativas de que prontamente se llegue al tan elusivo 3,0%.
El IPC de junio mostró una caída mensual de 0,4%, bastante por debajo de nuestras estimaciones y las del mercado. Aunque el resultado agregado parece significativo, los indicadores subyacentes suavizan un poco el análisis.
El IPC de abril sorprendió al ubicarse por debajo de lo esperado, reforzando la tendencia de moderación inflacionaria. La convergencia hacia la meta parece avanzar, sin presiones significativas en el horizonte cercano.
La política monetaria se mantiene sin cambios, en un entorno global marcado por tensiones comerciales. El Banco Central prioriza la prudencia mientras la actividad interna y la inflación siguen sin señales claras.