Habiendo visto niveles de 780 en el primer semestre y con el Banco Central bajando las tasas antes que el resto de las economías, debiésemos ver converger el tipo de cambio a la parte baja del rango del presente año.
La caída que esperábamos en el precio del dólar hacia vecindades de 800 deberá ocurrir al parecer recién el próximo año.
El escenario actual considera las peores condiciones para el peso chileno, con una tasa local que a fines de año debiese llegar al 8%.
Parece justo preguntarse si la tendencia alcista del dólar continuará o si son niveles para salir de posiciones largas o quizás apostar a caídas.
Mientras la economía de EE.UU. siga mostrándose más resiliente, y si la política monetaria no puede volverse rápidamente más acomodaticia, es difícil que el dólar se venda sustancialmente.
Más conservadores en lo internacional, más pro-riesgo en lo local.
Seguimos recomendando sobre ponderar activos menos sensibles a las tasas, como efectivo, sectores value, acciones internacionales y activos reales.
Mayores tasas de interés ejercieron presión sobre las valorizaciones durante 2022, pero ahora el enfoque pasará de las valorizaciones a las utilidades corporativas, en un entorno macro cada vez más desafiante.
Los activos locales ofrecen una atractiva relación riesgo-retorno.