Con la victoria de Donald Trump, la deuda federal sigue creciendo sin freno, un tema crucial que debe ser abordado.
La economía y una intensificación del apoyo de base serían algunos de los factores que explican el histórico triunfo del ahora presidente electo Donald Trump.
Tal como lo anticipábamos nosotros y el mercado, el Consejo del Banco Central decidió —en su reunión de octubre y de forma unánime— recortar en 25 puntos base la tasa de interés de política monetaria, llevándola a 5,25%
La incertidumbre económica sigue pesando en las decisiones de los inversores y cualquier desajuste en las proyecciones del mercado podría generar una reacción adversa. La FED enfrenta el desafío de mantener el equilibrio entre el crecimiento y la inflación.
Con EE. UU. metido en el proceso de ajuste en la tasa, nuestro Banco Central podrá continuar su propio proceso de ajuste con algo más de holgura, de manera que la trayectoria sea más coherente con el débil escenario macro que enfrentamos.
La desinversión de la curva de rendimiento ha sido históricamente una señal que indica malos tiempos para las acciones, lo que aboga por un posicionamiento más defensivo.
Parece ser que la tendencia se está recuperando y el mercado está dispuesto a inyectar la liquidez que fueron guardando a la espera de mejores oportunidades de inversión.
Las altas tasas hipotecarias enfrían la demanda.
En el entorno actual, los ETFs con vencimientos fijos surgen como una opción convincente para quienes buscan rendimientos predecibles y estables a lo largo del tiempo.
Se recomienda una exposición global más equilibrada y una gestión activa para hacer frente al riesgo de concentración de los índices pasivos.